MANDALA es una palabra que se utiliza para designar todo tipo de imágenes organizadas alrededor de un punto central. Los dibujos pueden ser muy complejos, con profusión de detalles, o muy sencillos, como una flor abierta, un sol.
Sin darnos cuenta, vivimos en un mundo lleno de mandalas. A partir de un punto central, los encontramos en las flores, las frutas, los ojos, las células... en todas partes. De hecho, el mandala es una proyección de nuestra organización interna, real o simbólica.
A partir de aquí, todos los estudios realizados hasta ahora han demostrado que colorear o crear un mandala permite expresarnos tal y como estamos, como nos encontramos en el momento de pintar, a la vez que potenciamos nuestra capacidad de concentración y nos podemos relajar con facilidad.
Así, aplicado a cualquier persona, y especialmente a niños y jóvenes, además de fomentar la creatividad y proporcionar bienestar a la persona que pinta, esta actividad aporta a quien observa una información muy valiosa sobre cuáles son las cosas importantes para quien está coloreando, tanto aquellas que le gustan como las que le angustian.